
Hoteles, clubes, condominios y escuelas. Aquí el problema no es tener el agua bien, es poder demostrar que estuvo bien el día que alguien lo pregunte.
Damos mantenimiento a albercas de uso común en Cuernavaca y la zona conurbada bajo contrato mensual por alberca: técnico asignado con nombre, frecuencia definida por carga de bañistas y no por costumbre, control de cloro libre, pH y alcalinidad, y un expediente escrito por alberca con la lectura y el producto aplicado de cada visita.

Cada persona que se mete consume cloro. Por eso la carga de bañistas manda sobre el tamaño de la alberca.
Es otra operación. La diferencia no está en los metros cúbicos, está en quién responde cuando algo sale mal y en qué se puede enseñar como prueba.
Un renglón por visita. Es lo que convierte "el agua está bien" en algo que se puede enseñar, y lo que permite ver una tendencia antes de que sea un problema.
El punto de partida cambia con el tipo de instalación. Se ajusta después del levantamiento, con los números de tu alberca en la mano.
Mucho más seguido que una de casa, porque cada bañista consume cloro. En instalaciones con uso diario la lectura de cloro libre y pH se toma todos los días, y el servicio completo de aspirado, cepillado y filtro va una o varias veces por semana según la ocupación.
La regla es la carga de bañistas, no el tamaño de la alberca. Una alberca chica llena de gente se descontrola antes que una grande con dos personas.
Un renglón por visita y por alberca: fecha y hora, cloro libre, pH, alcalinidad, temperatura, el producto aplicado con su cantidad, el trabajo hecho y el nombre de quien lo hizo.
Es lo que permite demostrarle a la administración, al comité o a una autoridad sanitaria que el agua estuvo dentro de parámetros, en lugar de solo afirmarlo.
Sí, y cada una lleva su propio expediente. Una alberca de adultos, una de niños y un chapoteadero no se comportan igual: el chapoteadero tiene poco volumen y mucha carga por metro cúbico, así que consume cloro mucho más rápido y necesita su propia frecuencia.
Va otro y queda anotado en el expediente quién fue. Por eso el registro lleva nombre: para que un cambio de persona sea un dato visible y no un hueco en la historia del agua.
La rutina de medición y dosificación sí, ajustando el horario a las horas de menos uso. El aspirado, el retrolavado y cualquier corrección fuerte piden la alberca sin gente, y esa ventana se acuerda desde el contrato para que no sea una discusión cada semana.
Vamos, medimos tus albercas, revisamos el equipo y te decimos qué frecuencia necesitan de verdad. Sin costo y sin que te comprometas a nada.